¿En qué se parecen Enzo Fernández y una nueva variedad vegetal?
Cada domingo la afición va al estadio para ver rodar el balón en los pies de los mejores jugadores. Esos futbolistas llegan a representar a sus equipos tras largos años de formación deportiva, de la misma manera que el césped sobre el que juegan que fue creado con el esfuerzo de muchos años de fitomejoramiento.
Estrellas mundiales
Cada partido de torneo local o copas internacionales que juegan, los clubes de fútbol lucen sus mejores jugadores en una competencia que apasiona a toda la afición. Igual que cada equipo se prepara para enfrentar a sus rivales, la industria semillera saca cada campaña agrícola a sus mejores jugadores: variedades mejoradas con mayor rendimiento por hectárea, resistentes a plagas y enfermedades, con mejor composición nutricional o adaptadas a estreses ambientales.
Para obtener esas mejores semillas se necesita trabajar en un programa de fitomejoramiento, que al igual que formar un jugador de fútbol desde las inferiores, demanda mucho tiempo, personal altamente capacitado e inversión. Cuando ambos llegan al mercado, se percibe un retorno económico por derechos de propiedad intelectual. En el caso del fútbol son los derechos de formación y en el de plantas, los derechos de obtentor.
El 1% superior
No todos los futbolistas que comienzan su formación en las inferiores de los clubes llegan a ser profesionales y mucho menos campeones mundiales. En el fitomejoramiento pasa algo similar: de los cientos de combinaciones genéticas probadas en el campo, solo el 1% tiene probabilidades de convertirse en una variedad comercial.
Entonces, si hablamos de inversión necesaria veremos que obtener una variedad mejorada, con los últimos avances de la tecnología, tiene un costo cercano a los 100 millones de dólares e implica más de 10 años de trabajo hasta su llegada al mercado. En el fútbol, por ejemplo, el pase del campeón mundial 2022, Enzo Fernández, de Chelsea FC a Manchester City fue de 145 millones de euros y desde su formación en las inferiores de River Plate hasta su debut profesional pasaron más de 10 años. Tanto la nueva variedad como Enzo necesitaron muchos años de trabajo de numerosos profesionales y una inversión millonaria para poder llegar al mercado.
La propiedad intelectual

Los derechos de propiedad intelectual son reconocidos en el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. A nivel local la propiedad intelectual reconoce protección constitucional en el artículo 17 de la Carta Magna y, a su vez, la Argentina es parte de numerosas convenciones y tratados que protegen este tipo de derechos.
Las variedades vegetales modernas son claramente producciones científicas y el reconocimiento a su desarrollo está contemplado en los derechos de obtentor. Este es un derecho limitado en el tiempo que concede el Estado al obtentor y le permite prevenir que cualquier persona haga, use o venda su obtención vegetal. En nuestro país el título de propiedad de la variedad se otorga por 20 años como reconocimiento a su actividad fitomejoradora (artículo 19, Ley 20.247). El derecho de obtentor no protege a la semilla como unidad morfológica individual, sino que protege su información genética (germoplasma) y el objeto protegido es la variedad vegetal donde se expresa ese germoplasma.
Un futbolista llega a ser profesional por su habilidad, pero también por la formación que ha recibido y por eso los clubes gozan de un reconocimiento denominado derechos de formación y mecanismo de solidaridad: En el primero, las instituciones que entrenaron a un jugador entre los 12 y 21 años perciben un canon cuando el jugador firma su primer contrato profesional (FIFA, Anexo 4; Ley 27.211); mientras que el segundo se activa con cada transferencia y consiste en el 5% del monto total de la transferencia, el cual el nuevo club debe repartir proporcionalmente entre todos los clubes que participaron en la formación del futbolista.
La importancia de la protección y el fomento de la innovación en materia de variedades vegetales y también en la formación de futbolistas es fundamental para seguir creando nuevas variedades y formando jugadores; es decir, es un círculo virtuoso. Por ejemplo, River Plate recibió 1.950.000 euros cuando Gonzalo Higuaín fue transferido de Real Madrid a Napoli y luego 450.000 euros por su pase de Milan a Chelsea F.C. Esos derechos contribuyeron a la formación de nuevos jugadores, entre ellos Enzo Fernández.
En el caso de las variedades vegetales autógamas (las que se autofecundan como el trigo o la soja) es muy difícil, en nuestro país, ejercer los derechos de obtentor porque el productor puede hacer uso propio del producto de la cosecha (grano) como semilla sin pagar al obtentor por la reutilización de su variedad. Es como si en cada pase no se pagara el mecanismo de solidaridad. Esto limita la inversión destinada a la obtención de nuevas variedades de esos cultivos y puede conducir al retraso tecnológico de nuestra agricultura.
Si pasa en la cancha ¡que también pase en el campo! Es necesario reconocer los derechos de obtentor para fomentar la investigación y el desarrollo de nuevas variedades que hagan competitiva a la agricultura argentina.